El objetivo del viaje es probar el comportamiento de las 'camper', tanto de los vehículos como de sus células, pero las ganas de volver a viajar por Marruecos creo que convierten al viaje en otro objetivo por sí mismo.
De la salida, paso del Estrecho y llegada a Marrakech, poco merece un comentario, pues es bastante repetitivo estos tramos por otros viajes. Solo decir que cambiamos el hábito de dormir en Algeciras por el de dormir en Palmones.
Doble razón para hacerlo. Una es tener un punto de aparcamiento tranquilo y muy cercano al puerto para tomar el ferry al día siguiente, y la otra, es pasar por la agencia de viajes Normandie para recoger los billetes del barco, la cual está a escasos metros del referido aparcamiento.
Hay que decir que nuestro modelo de pernoctas es muy diferente al de otras veces. Los vehículos nos permiten dormir en lugares que antes no concebíamos.
Prueba de ello fue que llegando a Marrakech, se nos iba yendo la luz del día y la solución fue parar a unos 100 kilómetros antes, en una gasolinera de la autopista; buscar un sitio en la zona de parking, lo más tranquilo posible, y hasta el día siguiente.
Salimos de Marrakech para pasar el tizi N'Tichka y sus eternas obras. En su bajada encontramos el pueblo de Agouim y a unos 12 kilómetros siguientes, el albergue Dar Zara, donde podemos dormir en la camper y hacer uso de cena y desayuno.
Al día siguiente, día 15, empezamos el viaje de verdad. Para ello volvemos a Agouim y en el cruce del centro del pueblo tomamos dirección al valle de Tifnoute.
Para llegar atravesaremos una serie de aldeas a más de 2.000 metros y siempre paralelos a las cumbres más altas del Atlas, entre ellas el Toubkal.

Me sigue sorprendiendo la evolución de estos pueblos en los últimos 15 años: de estar conectados por pistas, hoy son carreteras; a todos les ha llegado la energía eléctrica; casi todos tienen escuela y para los que por tamaño no la tienen, hay un sistema de concentración en un pueblo o ciudad, a la cual muchas veces se acude por un sistema de autobús escolar.
Al llegar al pueblo de Toubkal, tomamos dirección sur por el valle referido, para llegar a la carretera N10 y por esta a la ciudad de Taroudant.
TAROUDANT
Antigua capital de Marruecos, hoy nos queda de sus vestigios su gran muralla y la medina con sus varios zocos. Lo demás, es una ciudad muy nueva pero contenida en sus edificios y limpia.
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| Plaza enTaroudant. |
Me vuelve a llamar la atención la gran cantidad de colegios y las idas y venidas de sus estudiantes a los mismos llenando las calles.
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| Una de sus puertas |
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| Comprnado en el zoco |
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| Su famosa plaza. |
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| Bicis a la venta. |
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| Entrada a una calle cualquiera. |
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| Puerta en la muralla. |
A unos 17 kms de la ciudad, en dirección norte, se encuentra el palacio-museo de Claudio Bravo.
Este fue un pintor chileno, hiperrealista y colorista, cuya vida artística se inició de la mano de la mujer de Barreiros en la España de los años 60. Su obra muy coticiza entre las élites mundiales, le dio para tener casa en New-York, París, Tanger y Marrakech, antes de encontrar su sitio en los alrededores de Taroudant y con vistas al Atlas.
Su casa es una recopilación de ilustres habitaciones, así como de objetos de cualquier época, eso sí, siempre con un gran gusto.
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| Edificio comedor |
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| Vista desde la terraza del comedor |
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| El mayordomo de Claudio nos atendió durante la comida |
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| El te, un privilegio |
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| El mayordomo nos pidió hacer de guía pues no muchos españoles se acercan a la casa. |
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| Entrada a la casa-palacio-museo-hotel. |
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| Ventana cenital de un cuarto de baño. |
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| Juego de jarrones de cristal en el comedor |
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| Autoretrato del pintor. |
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| Un paso interior de la casa. |
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| Una vista desde una de las terrazas. |
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| Vista de nuestros coches |
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| Diseño onírico del jardín. Muy Daliniano. |
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| La magía nos siguió a las afueras de la visita. |
Desde la ciudad, camino del sur, nos acercamos al pueblo de Amagour, para hacer un pequeño paseo y ver su crater volcánico, colmatado por una pequeña laguna. El paseo le dimos, pero a la laguna nos falto una pequeña voluntad de subir los últimos 100 metros.
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| A la salida de Amagour, la llegada de su acequia. |
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| Inicio del paseo vista del Atlas. |
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| El pequeño cañón que ha abierto el agua. |
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| Detalle de la acequia para salvar una gran roca. |
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| Cuando el agua es gran torrente, hasta las piedras las sube a los árboles. |
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| Esto nos falto de subir para ver la laguna. |
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Alejándonos de la zona de Taroudant y Amagour, tomamos dirección oeste para encontrar la carretera R-105. En este tramo encontramos suelo de pista por primera vez.
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