De Taroudant a Icht, por dos veces

Dejamos Taroudant y su zona de influencia para hacer un recorrido en dirección sur muy directo.

Hemos tomado la carretera R-105 y poco después de pasar la aldea de Ait Mzal, la abandonamos para tomar una secundaria por un valle interior. La idea es ver una zona agrícola de arganes en un estado más puro.
Hasta los valles más reconditos están asfaltados.
Poco antes de Tizourgane, en un collado entre valles, hicimos parada para comer.
Las vistas, que no se ven, fueron espléndidas.
Las aldeas tienen casas grandes de reciente construcción; la mayoría deshabitadas. Luego nos dirían que son emigrantes a otros países o al propio Marruecos, los que se construyen estas casas y las habitan en sus vacaciones.


Llegamos a la kasbah de Tizourgane y para nuestra desgracia estaba cerrada. Contratiempos de viajar fuera de temporada.
Tizourgane

Por el valle de Thmani

Por la crrta P-1011

Seguimos viaje por valles alejados de carreteras importantes, en nuestro caso por la P-1900, para llegar a Tafraout, nuestro destino parcial.



Tafraout, es una pequeña ciudad, muy turística por ser punto de descanso y por tener las sobrevaloradas Piedras Pintadas.



Camping en Trafaout

Pintoresca salida de Trafaout hacia las Piedras Pintadas
En el camping de esta ciudad vi por primera vez la afluencia de europeos, principalmente franceses, que bajan con sus autocaravanas y pasan semanas o meses, en recorridos muy, muy  lentos. Creo que huyen de sus fríos climas. Su gasto y su interrelación con el paisaje y paisanaje son mínimos. Como constatamos muchas otras veces, al oscurecer se encierran en sus vehículos y no sabemos cuándo salen, pues siempre que nosotros partíamos seguían sin dar señales de vida.
¿Hay algo de filosofía oriental en su forma de viajar?. ¿Necesitan aislarse del mundo?. ¿Están de vuelta de la vida?. Puede que de todo un poco.

Nosotros fuimos a ver las tan famosas como injustificadas Piedras Pintadas. Es más interesante el entorno que las propias piedras pintadas.
Llegando a las Piedras Pintadas

Un ejemplo

 Después de la visita, salimos a la carretera RR-104 y siguiendo dirección sur nos pusimos al inicio de nuestra primera ruta de Gandini. La C3 de su tomo II.

Bonita vista general desde el alto de una colina


Camino de la ruta C3

 Iniciamos la ruta C3 y constatamos que la mitad de la misma está asfaltada y la otra mitad ampliando
trazado para terminar de 'engrudonar'. Hoy se ha convertido en una pista sosa.
Para animarla paramos en su punto medio por visitar el granero de Amharze. Oculto en lo alto de una montaña y muy difícil de distinguir desde abajo. Iniciamos la ascensión con verdadero ánimo de exploradores, pero los dioses, o los santones del lugar, no nos fueron propicios, pues cuando llevábamos dos tercios del recorrido empezó a llover y el suelo a ponerse resbaladizo, por lo cual y con buen criterio, nos comimos las ganas y decidimos bajar hacia los coches.
Terminamos la ruta C3 y en su desembocadura, giramos a la izquierda para llegar al pueblo de Amtoudi.
Poco antes de la llegada, nos salimos de la carretera, cruzamos su oued y nos dirigimos a una colina para ver unos grabados sobre los que llevaba mucho interés.
Los grabados que encontramos no eran del nivel que yo esperaba, por lo cual me sentí un poco defraudado.

El paso del oued me sirvió para constatar que el Ford, no es el Toyota y sobre todo que un cambio manual no es un cambio
automático y, más aún, que si no pones reductora tienes que quitar el Control de Estabilidad, pues si no se hace, tú manejas el pedal del freno y acelerador de una manera y la centralita del coche de otra. El resultado es un ingobierno que lo quieres suplir con embrague, y éste protesta con un olor de quemado bastante desagradable. Aprender rejuvenece.


 Llegamos a Amtoudi, paramos en su 'justito' camping y dimos un paseo por el pueblo para situarnos, pues al día siguiente queríamos visitar sus dos 'agadires' o graneros, de merecida fama.
Uno de los 'agadir' a visitar el día siguiente

Paseando por el oued del pueblo

Quedamos con la persona que nos recibió en el camping para hacernos de guía en la visita al agadir de Id Aissa.

Hay que comentar que aunque en todos los sitios los denominan graneros, no es exacta la denominación pues son más bien fortalezas, donde además de los habitáculos para el grano y otros almacenajes, tenían viviendas, zonas de apicultura, almacenamientos de agua, etc. Su construcción es del siglo XII/XIII, cuando empezaron los problemas entre moros y bereberes. Estos últimos, sus constructores y habitantes, los utilizaron hasta que terminaron las luchas con los moros. Solo después bajaron al valle y se asentaron allí.


Mejor poner fotos que comentarios de la visita al Id Aissa:
Llegando al agadir

Nuestro guía y la gran vista del oued

Nuestro guía 'abriendonos' la puerta

Paneles de abejas

Balanza arcaica

Terrazas de las vivendas
Vista del valle y pueblo desde el agadir


No necesitan presentación

Vista del agadir desde la cuesta








Después de esta interesante visita, repusimos fuerzas y nos fuimos a visitar el segundo agadir, el denominado Agoellouy. Justo en el otro extremo del pueblo.
También este fue fortaleza y no solo granero.
Unas imágenes mejor que mis comentarios:
Camino a la visita

Vista a la derecha  desde el agadir

Vista hacia la izquierda desde el agadir

Adela subiendo a las terrazas
Terrazas del agadir
Luz mágica en su interior


Zanahorias secas, importante alimento en la época

Volviendo después de la visita

Dejamos Amtoudi con la sensación de haber sido un punto importante del viaje.
Hacemos una ruta de conexión para llegar a Icht; no hace mucho hubiera sido un recorrido por pistas, pero hoy es carretera. Icht, es un pequeño pueblo, mejor decir aldea, que se encuentra entre el final del AntiAtlas y el inicio del desierto o los albores del Sáhara.
Desde este punto, se inician nuestras rutas de Gandini por el Gran Sur.

Al salir de Amtoudi, descubrí con sorpresa que no me funcionaba el cuadro de mandos del coche. También con sorpresa y preocupación fui comprobando que tampoco el sistema de aire acondicionado, ni la radio, ... ni las largas, ... ni el limpiaparabrisas, ... ni los intermitentes, ... ni otras cosas que no me acuerdo.
Decidimos llegar a Icht y ver si había algún taller.
En Icht no hay nada de comercio y por supuesto talleres. Nos aconsejaron acercarnos a Tata, a unos 150 kms.
A los pocos metros de salir para allí, Manolo exclamaba por la emisora que su coche le avisaba de avería en el sistema de Adblue y que tenía 800 kms para repararlo.
Paramos para ver el problema y en efecto la pieza que inyecta el adblue en el colector estaba partida. Hay un problema de diseño, por desprotección, de esta pieza.

Mantuvimos la idea de ir a Tata. Por el camino, hablando con Africa nos confirmó que existía en Tata un taller de Ford. Animados por la noticia, vimos una luz al fondo.
Poco antes de llegar a Tata paramos para poner la dirección del taller. No nos cuadró. Consultamos la web de Ford en Marruecos y poniendo Tata como ciudad, nos daba un concesionario en Italia.
Al final se aclaró. Africa nos comentó que, poniendo Ford y Tata, la respuesta es positiva, solo que la ciudad de Tata no es la marroquí sino una en Italia. Nos pidió disculpas por el error, pero no hay que disculparse; por nosotros agradecerla que nos eche una mano desde España.
Llegamos a dormir a Tata y al día siguiente, muy de madrugada, nos dirigimos a Agadir donde sabíamos que hay concesionario Ford.
Entre las 10 y las 11 de la mañana estábamos a las puertas del concesionario.

¡Glup!, que raro no se ven luces y las puertas están cerradas. Dando un rodeo por el concesionario para cerciorarnos, sale un vigilante y nos comunica que está cerrado por ser fiesta, la celebración del Día de la Independencia. Mañana estará abierto.

Buscamos un camping, más o menos cercano y siguiendo las valoraciones de la app Park4Night (recomendada sobre todo para usuarios de camper), nos desplazamos al mismo.
Excelente camping regentado por un matrimonio francés.
Nuestros carros en el camping
 Por no alargarme mucho, resumiré.
Esa tarde, como no teníamos mejores cosas que hacer, desconectamos la batería de mi coche, la dejamos un par de minutos y volvimos a conectar. Todo ello siguiendo el parecer de Javier, de Explora2, el cual nos comentó creer que era cosa de relés.
Al conectar nuevamente todo volvió a funcionar. La electricidad y los relés son como cosa de magia.

Al día siguiente en la Ford. Como todos los concesionarios muy limitados en arreglos. No podían reparar la pieza y solo pedirla; algunos días de espera. Panorama negro, cuando un cliente le comenta a Manolo que por qué no va al barrio de los mecánicos. Allí nos fuimos y al final en un taller le pusieron un 'canutillo' metálico entre las dos partes del plástico roto y pegaron dichas partes.
Funcionaba. Volvimos a la Ford para rellenar Adblue y quitaran el error de la centralita.
Solucionado. Con nuevos ánimos volvimos a nuestro punto de partida, la aldea de Icht pasando por Tiznit, en cuyo camping tomamos la foto del amanecer.


Inicios de la pista E3
Llegamos a Icht y de forma inmediata empezamos la ruta E3, "Los valles y pueblos perdidos del Bani". Ruta fácil de unos 140 kms, muy abierta en extensiones y plana.


En esta ruta, uno de sus alicientes, es la búsqueda de múltiples sitios de grabados en la roca. 
Una de las paradas para buscar grabados
Grabado de rinoceronte, cuando los había en el Sahara








Pequeño collado en el camino

En otra parada buscando grabados
 Faltaría una hora para el anochecer, cuando Manolo nos anuncia por la emisora que ha vuelto a salirle el aviso de avería por el Adblue.
De inmediato buscar el mejor sitio posible para pasar la noche y ver que se puede hacer con la pieza rota.

El mecánico que Manolo lleva dentro, toma las riendas de la situación y con un par de herramientas, un alambre y dos bridas, piensa arreglar el problema.


Manolo, el mecánico

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